Search

VIAJE A PORUMBO

Please follow and like us:
1

La Hacienda  

 Vania había dejado la cabaña de manera habitual. Dos lámparas encendidas, las cortinas abiertas para dejar entrar la luz del día. Un vino en la mesa, quesos en el refrigerador. Libros y más libros bien apilados por los rincones de la cabaña. Películas, revistas, dibujos, pinturas, fotografías de paisajes y algunos abstractos. Una copia pequeña de Modigliani, al lado de la ventana principal. 

 En la cocina también había libros en la mesa, cuentos rusos y mucha filosofía. Hay una mesita donde Vania coloca el incienso, una pintura pequeña de una paisaje en blanco y negro y una postal que apenas alcanzar a verse; es azul. En el escritorio un ejemplar de “La Tempestad” con el rostro de Nietzsche y una leyenda que dice; “Gana Un Viaje a Nueva York”. 

 En su habitación no había mucho, más que un clóset de madera y un par de percheros para colgar los abrigos, todos de color negro. Una pieza de herrería artística sobre la pared de la cama y en frente un espejo horizontal, con una postal de la obra consagrada de  Picasso; “Guernica”. Un librero del lado izquierdo de la cama, con variedad de libros; poesía, filosofía, arte y cuentos rusos también. Goethe, Baudelaire, de la misma editorial y acomodados de la misma forma que lo hiciera Ivanna mucho tiempo atrás. 

 Ivanna llegó a La Hacienda. No cargaba ninguna maleta, sólo un pequeño bolso donde había guardado un cambio de ropa, un suéter, su cepillo de dientes, su champú de chocolate y un cuaderno para escribir alguna anotación durante el viaje. 

 Permaneció un buen rato viendo el paisaje y llamando en silencio a los coyotes que más tarde la despertarían de madrugada. Cruzó la habitación. Se dirigió a la ventaba del balcón y una pequeña luz llamó su atención. Volteó la mirada hacia el espejo… En la esquina del lado inferior izquierdo había otra postal que reconoció inmediatamente. 

 Era la postal de “El Lobo”.

 Ivanna fue recibida en La Hacienda por Estela, la mano derecha de Vania. Ella se encargaba de los huéspedes en ausencia de Vania. La llevó hasta la cabaña, le mostró la estufa y el refrigerador; le entregó una charola con algunas frutas que Ivanna había pedido antes de su llegada y le explicó que para tomar agua había que filtrarla dentro de un recipiente de piedra.

 El agua tardaría toda la noche en filtrarse para llenar la garrafa…

 Le mostró dónde podía encontrar cada cosa que necesitara para su estadía; los trastes, la miel, el vino, los quesos… el chocolate. 

  Ivanna tomó un vaso con agua simple, con sabor a campo; a naturaleza viva. Le gustó la forma de filtrar el agua. Disfrutó esos tragos que le recordaban el agua de la olla de barro de su abuela. Recorrió la cabaña, observó por un buen rato el paisaje. Salió al balcón a sentir el aire fresco del mediodía. Respiró profundamente y en calma. Entró al baño, tocó la cortina gris, se miró al espejo, se lavó las manos; vio con detenimiento las amenidades y el distintivo color verde de las toallas con las que secaría su cuerpo esa misma noche, después de bañarse.

 Cruzó la  puerta de la habitación. Se dirigió a la ventaba del balcón y una pequeña luz llamó su atención. Volteó la mirada hacia el espejo… En la esquina del lado inferior izquierdo había otra postal que reconoció inmediatamente. 

 Tomó la postal y leyó el reverso. Era la postal de “El Lobo” Ivanna sabía perfectamente de dónde provenía esa imagen. 

 Llamó de inmediato a Vania. 

 -Vania. Estoy en tu habitación. Acabo de ver la postal que tienes en el espejo.

 ¿Cómo llegó hasta aquí?

 ¿Quién te la dio? ¿Dónde la encontraste?  ¡Esta postal es mía! Yo la traje conmigo, cuando regresé de Nueva York. ¿Cómo llegó hasta aquí? ¿Qué hace esta postal contigo?

 Ivanna nunca había estado en Hacienda Porumbo.

 Vania no conocía Nueva York e Ivanna no conocía Erongarícuaro. 

 Y para ser más preciso, Vania e Ivanna apenas se habían conocido tres meses atrás. 

-¿Cómo llega una postal que yo traje desde Nueva York hace casi 20 años hasta tu cabaña?¿Quién te la dio? ¿Cómo llegó hasta aquí?

 ¡Esta postal es mía!

 Vania… trata de recordar, por favor.

 

 Sag Harbor, Nueva York

Septiembre, 1999

 Ivanna sabía que su lugar no estaba ahí. Su papá se encontraba en México por la muerte de Don Roma, el abuelo de Ivanna.  Después del novenario, Ivanna llamó a su padre y le dijo que volvería a México, que había agotado todas las posibilidades para continuar la universidad en Nueva York, pero que no era necesario pagar su educación en un país en el que ella no pensaba vivir. Esa misma noche Ivanna hizo sus maletas y comenzó a diseñar su regreso a Morelia. Las maletas permanecieron dos meses en el clóset. Su padre regresó al principio del otoño y a los pocos días, el boleto de viaje estaba listo, igual el equipaje y los documentos.

 Se había despedido de los amigos que dejaba y del padre Gregory, un sacerdote polaco que fue su guía espiritual, en esos años de inquietud adolescente. Nunca se despidió de Mauricio… 

 El camino hacia el aeropuerto fue silencioso. Sus padres sabían que esta separación no sería definitiva, pero sí significativa para todos. Al llegar al JFK, su hermana menor la abrazó fuertemente; lloraron claro. Desprenderse así de la familia no era fácil. Era una viaje al regreso. Ivanna no volteó hacia atrás. Sabía que su madre también lloraba y su padre se estaba haciendo el valiente. Tomó sus maletas y entró a la sala de abordaje. 

 Ivanna tenía 18 años y era el último año del milenio pasado. 

 1999.

 

NABI GALLERY

Sag Harbor, NY 

Agosto, 1999

 

 Ivanna se despidió del pueblo de Sag Harbor de una forma simbólica y paso a paso… despacio. 

 Visitó a sus ex compañeros del supermercado donde había trabajado parte del verano antes de graduarse. Les dio la noticia de que volvería a México. Los abrazó a todos y todos le desearon la mejor de las suertes. La señora Victoria, la abrazó como a una hija, pues Ivanna, Marcela y Natalia habían sido amigas los tres años que estudiaron y trabajaron juntas. Victoria sabía lo que era dejar ir a una hija… 

 Ivanna se despidió de todos sus maestros, en especial de Mr. Schulman, su profesor de Literatura Inglesa. Agradeció a Emma Walton y a Murphy todo lo que le enseñaron en las clases de teatro, en Bay Street Theatre. A la que no alcanzó a ver fue a Mrs. Dorsty, la bibliotecaria  de Pierson High School, que siempre le ayudó a redactar y corregir los ensayos de sus clases de Inglés, Historia, Economía y Política. 

 Recorrió los rincones de ese pueblito que la vio convertirse en una de las jóvenes más talentosas y creativas de Pierson, a quien llamarían en los pasillos, como “Ivanna, la famosa escritora más joven de Sag Harbor”. Así le decía Mr. Schulman cuando la veía subir el elevador de la preparatoria. Ivanna generalmente subía y bajaba las escaleras de Pierson, pero cuando escuchaba que Mr. Schulman andaba por ahí y que la saludaría con esa frase, se sonrojaba y prefería tomar el elevador para que nadie la viera. 

 Ivanna recorrería todas las galerías de Sag Harbor, Southampton, East Hampton y del Museo Metropolitano de Arte, de la ciudad de Nueva York. Sabía que regresaría a Morelia, lo que no sabía era cuando volvería… por ello intentó guardar cualquier rastro de Nueva York en sus bolsillos. 

 Tomaba postales de las galerías y las guardaba en una bolsa de plástico junto con otros tesoros de la época; cartas escritas con puño y letra, poemas, cortes de revistas y fotografías. 

 Entró a Nabi Gallery en Sag Harbor. Fue la primera galería que visitó ese día. Tomó dos ejemplares de cada postal. Aún no inventaban Facebook, ni Instagram, así que le gustó el efecto de colores de aquella postal donde aparece “El Lobo” en el Hog Creek Kingdom de Howard Kanovitz, pintado al óleo, entre acrílico y carbón.

                                                     -Vania ¿cómo llegó este lobo hasta tu cabaña?

 

Andrea Cambrón Maya

HACIENDA PORUMBO

Erongarícuaro, Michoacán. México

haciendaporumbo@yahoo.com.mx

 

Facebook Comments
Please follow and like us:
1
Short URL: http://tinyurl.com/yalfz5ms

Related posts